Llega el Litio

Estáis invitados a mi habitación propia, al salir cerrar la puerta ....

20 de octubre de 2011

No sé

Ustedes me perdonen por este post, y lo primero de todo: siento mucho la muerte de Steve Jobs, de verdad, como la de cualquier ser humano que es obligado a dejar este mundo antes de tiempo, sin haber concluido su ciclo vital. Sólo quería hablar de su famoso discurso donde nos cuenta su historia de superación constante con final feliz (en lo material) que yo entiendo como la narración típica americana sobre el afán de superación de cada uno de nosotros, de que si uno quiere, puede llegar a donde se proponga, (muy pocos queremos ser de verdad millonarios). Entonces yo recuerdo a mi amiga Teresita del BUP, sus ojos azules de un claro transparente y su piel blanca, blanca por la nieve y el hielo que se le acumulaba todas las mañanas de invierno cuando venía andando desde su casa al Instituto, hora y media de caminata, porque en su casa (el hogar de una mujer separada con tres hijos) no había dinero para el autobús, ni para comida, ni para casi nada, aun así Teresita hacía el esfuerzo de continuar con sus estudios; “no hay nada en la nevera” me decía muchas veces, pero ¿nada?, nada de nada, mi madre se ha ido a vivir con su novio y nos ha dejado a los tres con lo puesto, creo que le ha dado algo de dinero a mi hermano mayor pero se lo ha gastado en ropa; y sonreía. 
Años después encontré a Teresa en la entrada de un metro, vendía pulseras de cuero, estaba muy delgada y sus ojos azules estaban apagados, se habían hundido en los paraísos artificiales, charlamos un rato, le compré unas pulseras y me fuí a casa mascando rabia y tristeza por la vida de esta amiga con mucha voluntad y muy pocas posibilidades. Ya sé, es una historia de fracaso, de las que no aprendes nada y sólo dan miedo por lo cerca que a veces puedan estar de nosotros; a lo mejor si mi amiga hubiese nacido en EEUU y en su casa sin comida, hubiese habido un garaje, la cosa habría cambiado, no sé.

21 de septiembre de 2011

De sobra

Aunque soy afín a la religión de la tolerancia, cada vez me cuesta más asimilar al tipo de persona con una seguridad en sí mismo que va más allá de Orión, los que comúnmente llamamos sobrados. Los hay por todas partes y son fácilmente reconocibles, su seguridad brilla con tanta fuerza que ciega a los que pululamos a su alrededor; yo acepto mi condición de mierdecilla insignificante en ese universo magnánimo que nos presenta Malick en su The tree of live; y esto lejos de hacerme infeliz me llena de fuerza para seguir caminando al lado de las súper novas del superarse a sí mismo. Estos personajes tienen tanta literatura detrás que es imposible que en su hermético cerebro se cuele un resquicio de rayo luminoso en forma de duda existencial. Tienen detrás de sí numerosa bibliografía de auto ayuda, infumables discursos sobre la capacidad de superación; curiosamente siempre los protagonistas de estos cuentos para no dormir son directores de grandes compañías americanas, para los que el éxito ha sido hacerse millonario with a great idea, y muchas muchas horas de trabajo. Uff, ¡qué perezón! prefiero triunfar como un oso panda (en libertad) y pasarme el día mascando bambú y rindiéndome sin condiciones a Morfeo.

Pero el espécimen que nos ocupa, no se conforma con sentirse dueño de su destino universal, también quiere hacerte partícipe de esa adicción incondicional al concepto de éxito, te anima constantemente a buscar dentro de tí mismo esa fuerza primigenia que te devuelva a la vida real, productiva of course, y plagada de grandes oportunidades de ser explotado. Frases como: "encontrarás el camino" ,"busca en tu interior", " márcate un objetivo y con todas tus fuerzas a por él", forman parte de su verborrea compulsiva. Trato de no ser negativa pero francamente el mundo está para bajarse en marcha, ya considero un verdadero éxito sobrevivir en el día a día, conservar a los amigos y a veces recibir un poco de amor. Tanto optimismo gratuito me recuerda a la soberbia del primer mundo, en otras galaxias no tan lejanas con encontrar agua y comida para un día se contentan.