Pero el espécimen que nos ocupa, no se conforma con sentirse dueño de su destino universal, también quiere hacerte partícipe de esa adicción incondicional al concepto de éxito, te anima constantemente a buscar dentro de tí mismo esa fuerza primigenia que te devuelva a la vida real, productiva of course, y plagada de grandes oportunidades de ser explotado. Frases como: "encontrarás el camino" ,"busca en tu interior", " márcate un objetivo y con todas tus fuerzas a por él", forman parte de su verborrea compulsiva. Trato de no ser negativa pero francamente el mundo está para bajarse en marcha, ya considero un verdadero éxito sobrevivir en el día a día, conservar a los amigos y a veces recibir un poco de amor. Tanto optimismo gratuito me recuerda a la soberbia del primer mundo, en otras galaxias no tan lejanas con encontrar agua y comida para un día se contentan.
Llega el Litio
Estáis invitados a mi habitación propia, al salir cerrar la puerta ....
21 de septiembre de 2011
De sobra
Aunque soy afín a la religión de la tolerancia, cada vez me cuesta más asimilar al tipo de persona con una seguridad en sí mismo que va más allá de Orión, los que comúnmente llamamos sobrados. Los hay por todas partes y son fácilmente reconocibles, su seguridad brilla con tanta fuerza que ciega a los que pululamos a su alrededor; yo acepto mi condición de mierdecilla insignificante en ese universo magnánimo que nos presenta Malick en su The tree of live; y esto lejos de hacerme infeliz me llena de fuerza para seguir caminando al lado de las súper novas del superarse a sí mismo. Estos personajes tienen tanta literatura detrás que es imposible que en su hermético cerebro se cuele un resquicio de rayo luminoso en forma de duda existencial. Tienen detrás de sí numerosa bibliografía de auto ayuda, infumables discursos sobre la capacidad de superación; curiosamente siempre los protagonistas de estos cuentos para no dormir son directores de grandes compañías americanas, para los que el éxito ha sido hacerse millonario with a great idea, y muchas muchas horas de trabajo. Uff, ¡qué perezón! prefiero triunfar como un oso panda (en libertad) y pasarme el día mascando bambú y rindiéndome sin condiciones a Morfeo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)